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| Carlos Rochín Álvarez, dirigente estatal del Partido Acción Nacional en Baja California Sur |
Raymundo
León
La
Paz, BCS, 3 de julio.- El dirigente estatal del Partido Acción Nacional, Carlos
Rochín Álvarez, señaló que el evento del presidente Andrés Manuel López Obrador
en el Zócalo de la Ciudad de México fue un acto político dirigido a la base de
sus seguidores más fieles, una inyección de gasolina para que no pierdan el
empuje y no se desilusionen porque de informe hay poco que destacar, un
bombardeo de cifras que no tienen sustento y son imposibles de verificar.
Aseveró
que fue un acto político con ganas y prisa de dejar una huella histórica y
convertir el primero de julio en la fecha de inicio de una cuarta
transformación que no termina por encontrar forma ni definir su rumbo.
Señaló
que los datos que dio a conocer el presidente en el mitin del lunes son de
verificación complicada porque no están sustentados y ni siquiera se pueden
consultar en alguna página de internet del gobierno federal.
Muchos
de ellos, dijo, están en la imaginación del presidente y hoy por hoy se están
enfrentando a una verdadera realidad que nos dice que México no está creciendo
en materia económica, pues de acuerdo con el informe del Instituto Mexicano del
Seguro Social en mayo se crearon apenas 3,900 empleos formales en el país, una
cifra menor a la del mismo periodo del año pasado.
Expresó
que al presidente le gusta presumir los ahorros en su política de austeridad,
pero no debería hacerlo cuando tiene a los hospitales sin médicos ni enfermeras
y en el mejor de los casos sin medicinas.
Es
ofensivo que hable de ahorros cuando su gobierno despide empleados sin
indemnización legal, quita estancias infantiles a las madres trabajadoras, cierra
refugios para atender a mujeres en situación de violencia, y tiene al borde de
la muerte a pacientes por haber recibido a tiempo tratamientos para sus
enfermedades, “eso no se vale”, enfatizó.
Carlos
Rochín advirtió que es uno de los arranques de gobierno federal más complicados
del país porque están regresando a la discusión pública temas que estaban
superados como la división de poderes y la autonomía de los órganos
constitucionales.
Señaló
que el número de controversias constitucionales y acciones de
inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación en siete
meses han crecido 400 por ciento en comparación con el periodo anterior, sin
contar con los miles de amparos por violaciones a las garantías individuales,
controversias entre poderes, y controversias entre estados, municipios y
federación, “lo que habla de un gobierno que no tiene el más mínimo respeto por
la ley”.
Subrayó
que en materia económica se trata de uno de los arranques con menor crecimiento
y bajo empleo, porque no se fomenta la inversión y se genera desconfianza con
la cancelación “de un plumazo o a mano alzada” de contratos y proyectos que ya estaban pactados
o en marcha.
En
el tema político, expresó que no es defensor del gobierno del gobierno de Peña
Nieto ni mucho menos, pero a estas alturas ya había acuerdos para dar forma al pacto
por México y llevar a cabo reformas estructurales.
Ahora,
dijo, “hay grandes divisiones que se reflejan en el poder legislativo, pero
afortunadamente el presidente no tiene una mayoría absoluta en el Senado que le
permitiría modificar la Constitución, porque si fuera así estaríamos en
presencia de verdaderas barbaridades”.
Puntualizó
que ese contrapeso lo ha obligado a escuchar a otras fuerzas y encontrar
aliados en ciertos temas como el de la Guardia Nacional con el que se le dio un
voto de confianza más no un cheque en blanco, para que vea que sí se pueden
tener acuerdos en beneficio del país.






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