| Enrique Ochoa pidió a los priistas de BCS trabajar en equipo |
Por Raymundo León Verde
La visita de Enrique Ochoa Reza a
Baja California Sur, presidente nacional del PRI, visibilizó a un partido que
perdió la brújula desde 1999 cuando el ex priista Leonel Cota Montaño cambió de
camiseta y desde entonces se fueron acentuando las divisiones en su interior.
En la reunión que tuvo con priistas
en uno de los salones del hotel Araiza, no faltó quien gritara en medio de
discurso que daba ¡Viva Isaías González Cuevas! Ante lo que el dirigente
nacional del tricolor respondió “eso es lo que tenemos que evitar”, es decir la
focalización de intereses sobre un personaje sobre la institución que
representa el PRI.
En las elecciones de junio del 2015
el otrora poderoso partido en el poder prácticamente fue borrado del mapa de
las posiciones de representación popular. El Partido Acción Nacional, partido
en el poder, trabajó con orden y sin desgaste interno, y como resultado se
llevó carro completo, sólo le dejó un distrito electoral al PRI que ni siquiera
pudo retener las presidencias municipales de La Paz y Loreto.
A partir de ello, los señalamientos
de tibieza de los seguidores de González Cuevas contra la dirigencia estatal
que es identificada con el ex candidato a la gubernatura Ricardo Barroso
Agramont han sido permanentes bajo la protesta de que les dejaron un espacio
muy reducido en la estructura del Comité Directivo Estatal, apenas la secretaría
general que está en manos de la diputada Patricia Ramírez.
El propio Isaías González Cuevas
pidió en su momento la destitución del actual dirigente Edmundo Salgado Cota
con el argumento de que derivado de la estrepitosa derrota del 2015 cualquier
otro dirigente hubiera solicitado su renuncia.
No obstante, el ardor del dirigente
nacional de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos se observó
desde que el senador Ricardo Barroso se registró como candidato a la
gubernatura demostrando con ello su desacuerdo con la designación.
Por eso llama la atención el hecho
de que ambos senadores, responsables del encono que hay en el interior del
tricolor hayan ido a recibir a Enrique Ochoa al aeropuerto y ambos subieran a
la camioneta que abordó camino al hotel City Espress el mediodía del viernes. Suponemos
sin temor a equivocarnos que ahí el ex director general de la Comisión Federal
de Electricidad les leyó la cartilla, pidiéndoles que se pongan de acuerdo
porque al final su intervención es fundamental para que el PRI encuentre la
ansiada unidad que les permita ser competitivos en las elecciones del 2018.
Por la tarde, Ochoa Reza fue
categórico al sostener que si los grupos que conforman al PRI no trabajan en
equipo simplemente seguirán en el ostracismo político de Baja California Sur.
Ante los seguidores de los dos
senadores y algunos que apoyaron como precandidata a la ex alcaldesa de La Paz,
Esthela Ponce Beltrán, ausente en el evento, Ocho Reza anunció que en un plazo
de 30 días se tiene que renovar la totalidad de la estructura del PRI en el estado,
y es que hace rato que los comités municipales del tricolor en el estado deberían
haber cambiado. Claro que en este caso también la dirigencia nacional tiene
culpa, debido a que no había dado luz verde para ello preocupado por las
elecciones recientes en otros estados del país.
Además instruyó para que se elabore
de forma conjunta un programa de acción del partido con objetivos comunes.
Aprovechó la reunión para pedir a
los delegados federales que tengan una mayor relación con el PRI y que atiendan
a la militancia del tricolor.
Obviamente no podía faltar en su
discurso el tema de la transparencia y la rendición de cuentas, así como el
combate a la corrupción, en la que hay señalamientos contra militantes del PRI,
pero también de otros partidos políticos.
Exigió a los priistas conducirse
con probidad y combatir la corrupción que pudiera detectarse en los gobernantes
del partido, pero también evitar el silencio y criticar a los gobiernos de
otros partidos, en el caso de Baja California Sur a los del PAN. “Tenemos que
tener calidad moral para poder hacer los señalamientos a los gobernantes del
PAN, del PRD y de Morena, porque estos también cometen fallas”.
En fin, el discurso de Ochoa Reza
fue aplaudido por los asistentes al salón del Araiza, pero del dicho al hecho
hay mucho trecho, por lo que veremos si los priistas son capaces de lograr
acuerdos y trabajar juntos, de lograr equilibrios en sus estructuras y dar la
pelea en el 2018, lo que representa un reto importante considerando la tradicional
desunión que hay entre priistas y la cuestionada actuación del presidente
Enrique Peña Nieto debido a las alzas en las gasolinas y la luz, lo que no
habla nada bien de la reforma energética.
En Baja California Sur las huestes
ya tienen tarea, los croquistas priistas de ser más disciplinados e
institucionales y las de Barroso, de ceder espacios, pues nadie puede sentirse
dueño de un partido por el hecho de haber sido candidato a la gubernatura dos
veces, las cuales por cierto perdió con candidatos del PAN.
El PRI está en un momento de
parteaguas con un dirigente nacional que al menos ya fijó su mirada en el
estado, donde tiene una casa de descanso en La Paz.
La tarea no es fácil considerando
que el PRI con todo y lo vapuleado que está sigue siendo objeto de disputas
internas por su dirección, pero podría tener avances importantes si esta vez de
verdad el Comité Ejecutivo Nacional tiene una participación más directa como la
que anunció el propio Ochoa Reza que anunció regresará en 90 días para ver que sucedió
con la renovación de la estructura partidaria y la elaboración del programa de
acción.
Veremos si los priistas
identificados con Barroso ceden espacios y los de Isaías González Cuevas ganan con
ello y dejan de lado el fuego amigo; veremos si Edmundo Salgado que tiene fecha
de renovación hasta el 2017, es removido o ratificado, y si los comités
municipales una vez lograda su renovación se ponen a trabajar en serio; y
veremos que la dirigencia nacional brinda el apoyo financiero necesario para
conseguir lo que dijo Ochoa Reza, pues un discurso sin soporte en hechos, no es
más que palabrería; y veremos si de verdad se cumple aquello que a los priistas
que no les guste esto los van a extrañar, pero se tienen que ir.
Es evidente además que Ochoa Reza,
por pequeño que sea el estado en cantidad de electores, también requiere un
partido más fuerte en Baja California Sur porque junto con las elecciones
locales, estará en juego la presidencia de la República y todos los números
cuentan; y veremos cuál es la reacción de los otros partidos políticos, en
particular el Partido Acción Nacional que siendo partido en el poder tiene
ventajas y es favorito para ganar en las elecciones del 2018 a nivel local.
Lo cierto además es que el delegado
del CEN del PRI en el estado, Héctor Guevara, recibió el espaldarazo de Ochoa
Reza, y será interlocutor de todo lo que suceda en Baja California Sur con la
dirigencia nacional de su partido.
Por lo pronto Ochoa Reza ya hizo
reaparecer al PRI en el escenario político del estado, lo que no sucedió con
Manlio Fabio Beltrones, quien en los meses que estuvo al frente del tricolor,
no hizo acto de presencia en Baja California Sur ni por equivocación.
Al menos eso, ya les da esperanzas
a los priistas.





0 comentarios:
Publicar un comentario