miércoles, 24 de agosto de 2016

Reapareció el PRI en BCS con Ochoa Reza

Enrique Ochoa pidió a los priistas de BCS trabajar en equipo
Por Raymundo León Verde

La visita de Enrique Ochoa Reza a Baja California Sur, presidente nacional del PRI, visibilizó a un partido que perdió la brújula desde 1999 cuando el ex priista Leonel Cota Montaño cambió de camiseta y desde entonces se fueron acentuando las divisiones en su interior.

En la reunión que tuvo con priistas en uno de los salones del hotel Araiza, no faltó quien gritara en medio de discurso que daba ¡Viva Isaías González Cuevas! Ante lo que el dirigente nacional del tricolor respondió “eso es lo que tenemos que evitar”, es decir la focalización de intereses sobre un personaje sobre la institución que representa el PRI.

En las elecciones de junio del 2015 el otrora poderoso partido en el poder prácticamente fue borrado del mapa de las posiciones de representación popular. El Partido Acción Nacional, partido en el poder, trabajó con orden y sin desgaste interno, y como resultado se llevó carro completo, sólo le dejó un distrito electoral al PRI que ni siquiera pudo retener las presidencias municipales de La Paz y Loreto.

A partir de ello, los señalamientos de tibieza de los seguidores de González Cuevas contra la dirigencia estatal que es identificada con el ex candidato a la gubernatura Ricardo Barroso Agramont han sido permanentes bajo la protesta de que les dejaron un espacio muy reducido en la estructura del Comité Directivo Estatal, apenas la secretaría general que está en manos de la diputada Patricia Ramírez.

El propio Isaías González Cuevas pidió en su momento la destitución del actual dirigente Edmundo Salgado Cota con el argumento de que derivado de la estrepitosa derrota del 2015 cualquier otro dirigente hubiera solicitado su renuncia.

No obstante, el ardor del dirigente nacional de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos se observó desde que el senador Ricardo Barroso se registró como candidato a la gubernatura demostrando con ello su desacuerdo con la designación.

Por eso llama la atención el hecho de que ambos senadores, responsables del encono que hay en el interior del tricolor hayan ido a recibir a Enrique Ochoa al aeropuerto y ambos subieran a la camioneta que abordó camino al hotel City Espress el mediodía del viernes. Suponemos sin temor a equivocarnos que ahí el ex director general de la Comisión Federal de Electricidad les leyó la cartilla, pidiéndoles que se pongan de acuerdo porque al final su intervención es fundamental para que el PRI encuentre la ansiada unidad que les permita ser competitivos en las elecciones del 2018.

Por la tarde, Ochoa Reza fue categórico al sostener que si los grupos que conforman al PRI no trabajan en equipo simplemente seguirán en el ostracismo político de Baja California Sur.

Ante los seguidores de los dos senadores y algunos que apoyaron como precandidata a la ex alcaldesa de La Paz, Esthela Ponce Beltrán, ausente en el evento, Ocho Reza anunció que en un plazo de 30 días se tiene que renovar la totalidad de la estructura del PRI en el estado, y es que hace rato que los comités municipales del tricolor en el estado deberían haber cambiado. Claro que en este caso también la dirigencia nacional tiene culpa, debido a que no había dado luz verde para ello preocupado por las elecciones recientes en otros estados del país.

Además instruyó para que se elabore de forma conjunta un programa de acción del partido con objetivos comunes.

Aprovechó la reunión para pedir a los delegados federales que tengan una mayor relación con el PRI y que atiendan a la militancia del tricolor.

Obviamente no podía faltar en su discurso el tema de la transparencia y la rendición de cuentas, así como el combate a la corrupción, en la que hay señalamientos contra militantes del PRI, pero también de otros partidos políticos.

Exigió a los priistas conducirse con probidad y combatir la corrupción que pudiera detectarse en los gobernantes del partido, pero también evitar el silencio y criticar a los gobiernos de otros partidos, en el caso de Baja California Sur a los del PAN. “Tenemos que tener calidad moral para poder hacer los señalamientos a los gobernantes del PAN, del PRD y de Morena, porque estos también cometen fallas”.

En fin, el discurso de Ochoa Reza fue aplaudido por los asistentes al salón del Araiza, pero del dicho al hecho hay mucho trecho, por lo que veremos si los priistas son capaces de lograr acuerdos y trabajar juntos, de lograr equilibrios en sus estructuras y dar la pelea en el 2018, lo que representa un reto importante considerando la tradicional desunión que hay entre priistas y la cuestionada actuación del presidente Enrique Peña Nieto debido a las alzas en las gasolinas y la luz, lo que no habla nada bien de la reforma energética.

En Baja California Sur las huestes ya tienen tarea, los croquistas priistas de ser más disciplinados e institucionales y las de Barroso, de ceder espacios, pues nadie puede sentirse dueño de un partido por el hecho de haber sido candidato a la gubernatura dos veces, las cuales por cierto perdió con candidatos del PAN.

El PRI está en un momento de parteaguas con un dirigente nacional que al menos ya fijó su mirada en el estado, donde tiene una casa de descanso en La Paz.

La tarea no es fácil considerando que el PRI con todo y lo vapuleado que está sigue siendo objeto de disputas internas por su dirección, pero podría tener avances importantes si esta vez de verdad el Comité Ejecutivo Nacional tiene una participación más directa como la que anunció el propio Ochoa Reza que anunció regresará en 90 días para ver que sucedió con la renovación de la estructura partidaria y la elaboración del programa de acción.

Veremos si los priistas identificados con Barroso ceden espacios y los de Isaías González Cuevas ganan con ello y dejan de lado el fuego amigo; veremos si Edmundo Salgado que tiene fecha de renovación hasta el 2017, es removido o ratificado, y si los comités municipales una vez lograda su renovación se ponen a trabajar en serio; y veremos que la dirigencia nacional brinda el apoyo financiero necesario para conseguir lo que dijo Ochoa Reza, pues un discurso sin soporte en hechos, no es más que palabrería; y veremos si de verdad se cumple aquello que a los priistas que no les guste esto los van a extrañar, pero se tienen que ir.

Es evidente además que Ochoa Reza, por pequeño que sea el estado en cantidad de electores, también requiere un partido más fuerte en Baja California Sur porque junto con las elecciones locales, estará en juego la presidencia de la República y todos los números cuentan; y veremos cuál es la reacción de los otros partidos políticos, en particular el Partido Acción Nacional que siendo partido en el poder tiene ventajas y es favorito para ganar en las elecciones del 2018 a nivel local.

Lo cierto además es que el delegado del CEN del PRI en el estado, Héctor Guevara, recibió el espaldarazo de Ochoa Reza, y será interlocutor de todo lo que suceda en Baja California Sur con la dirigencia nacional de su partido.

Por lo pronto Ochoa Reza ya hizo reaparecer al PRI en el escenario político del estado, lo que no sucedió con Manlio Fabio Beltrones, quien en los meses que estuvo al frente del tricolor, no hizo acto de presencia en Baja California Sur ni por equivocación.

Al menos eso, ya les da esperanzas a los priistas.

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