Por: Salvador Castro Iglesias
Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx
La Paz, B.C.S. De un tiempo para acá he visto en mi ciudad campañas expuestas en carteleras, mantas, bardas y demás, y que han sido utilizadas para promover ideas, reclamos, exigencias o posturas de diversa índole. En algunas se exhibe algo que llaman familia natural y que pregona abiertamente un rechazo a las familias formadas por personas del mismo género. En otras veo mensajes en contra de las minas a cielo abierto y así, campañas de todo tipo.
No entraré en detalle de si son buenas o malas, si son homofóbicas o tóxicas, lo que pienso es que siempre ha habido en las sociedades campañas que buscan convencer a la gente de que sus ideas son las buenas y que lo demás no funciona.
No debemos olvidar cuando Adolfo Hitler utilizó a los judíos como ejemplo del mal, diciendo que ellos eran los causantes de las desgracias del pueblo alemán, quienes quedaron tan convencidos de ello que terminaron permitiendo fueran masacrados.
Siendo respetuoso de las ideas de cada quien, que se tengan sobre tal o cual tema, estos deberán ir siempre de la mano del respeto al ser humano, no podemos permitir que en aras de esas ideas, se insulte, ofenda o denigren a ningún, ser humano.
Los Sudcalifornianos siempre nos hemos distinguido por ser respetuosos, educados y amistosos. La violencia solo engendra violencia y desde mi particular punto de vista, cuando se abandonan las negociaciones civilizadas en las que se aportan ideas, se escuchan las demandas para dar paso a los gritos e insultos, no se contribuye a la sana convivencia.
Hemos sido testigos de cómo en la búsqueda de un supuesto bienestar, grupos de personas toman las carreteras para manifestarse, negando el derecho de los demás ciudadanos y turistas a transitar libremente por ellas (lo cual constituye un delito del orden federal), y causa una pésima imagen en ellos.
Todos tenemos el derecho a ser escuchados pero eso no da el derecho a ofender a las personas ni mucho menos a tratar a la fuerza de imponer las ideas, con razón o sin ella el diálogo civilizado siempre deberá prevalecer.
Yo invito a todos los que vivimos en este bello estado, a retomar nuestros valores, a respetarnos y convivir pacíficamente, a entender que todas las ideas y aportes para conservar nuestros patrimonios son válidas siempre y cuando exista un diálogo e intercambio de opiniones sin llegar a las manos, eso sólo traerá graves consecuencias en nuestras vidas y dará al traste la imagen de civilidad, paz y prosperidad que mucho ha costado ante la opinión pública.
El respeto irrestricto a las diferentes formas de pensar es lo que hace grande a una Nación, cada quién tiene el derecho de decir lo guste, siempre y cuando no agreda ni afecte a los demás.
Las campañas que promueven el odio, el racismo y la intolerancia no deberán ser permitidas jamás, la historia ya nos ha demostrado una y otra vez, que no son buenas y sólo dejan rencores y odios que nunca se olvidarán, dice el dicho “No hagas a otros lo que quieras que te hagan a tí”.
Nos leemos más adelante…





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