Por Lidia Campos y Raymundo León
La Paz, BCS, 31 de julio.- La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera en Baja California Sur (Canirac) se pronunció en contra de pedir el certificado de vacunación contra el Covid-19 para poder ingresar a lugares públicos como bares y restaurantes.
Lorena
Hinojosa Oliva, dirigente de la restauranteros del estado, expresó que en una
reunión nacional de la Canirac el consenso fue que no iban a apoyar la iniciativa
de pedir la constancia de vacunación contra el Covid-19 “porque no somos policías
ni guardias para hacer ese trabajo”.
Dijo que están
a favor de promover e incentivar los esquemas de vacunación, pero que no les
impongan restricciones que le corresponden a la autoridad en un momento
determinado.
La
presidenta de Canirac en el estado dijo que la industria restaurantera local se
encuentra en la “cuerda floja”, ya que la pandemia provocó el cierre de 250 establecimientos
en 2020, y aunque en el primer trimestre del año 2021 comenzó la recuperación de
algunos establecimientos y la recontratación de personal, en junio y julio otra
vez cayeron en crisis porque el semáforo de alertas sanitarias retrocedió y las
ventas disminuyeron 20 por ciento.
Puntualizó
que esta semana en La Paz se acordó con el alcalde Rubén Muñoz la venta de
bebidas alcohólicas en los restaurantes, siempre y cuando se acompañen con el
consumo de alimentos, lo que junto con la
reapertura de playas, con un 30 por ciento de aforo, esperan mejorar la
situación.
Añadió que entre
las actividades económicas, el sector restaurantero ocupa el segundo lugar en
la generación de empleo, pero desde que comenzó la pandemia no han recibido
apoyo de las autoridades.
Mencionó que
la supervivencia de los restaurantes se debe exclusivamente al empuje de los
empresarios que han tenido que vender bienes muebles e inmuebles para mantener
abiertos sus locales, pero el 60 por ciento de ellos tienen deudas muy fuertes con
el IMSS, Infonavit, el SAT y la nómina.
Recordó que
el año pasado, el gobierno federal y estatal les ofreció una prórroga de tres
meses en el pago de impuestos, pero dijo que eso no es ningún apoyo y al contrario,
su dirigente nacional los conminó a buscar opciones, pero no recurrir a ese
respaldo porque al final se iba a convertir en una “bola de nieve” de la que
sería muy difícil salir.
Expresó que la
nueva normalidad en la industria restaurantera requirió de inversiones que van
más allá de los tapetes, el gel, el aparato que toma la temperatura y el spray
sanitizante para poder continuar; pero destacó que menos del 5 por ciento de
los infectados por Covid-19 en el estado son colaboradores de esta actividad
productiva, lo que refleja el cumplimiento y éxito de los protocolos sanitarios.
Puntualizó
que en contraste con las restricciones, las inversiones para cumplir con los
protocolos y la falta de apoyos fiscales y económicos de las autoridades, los
precios de los productos de la canasta básica para la elaboración de alimentos durante
la pandemia se incrementaron entre el 100 y el 300 por ciento.
Puso como
ejemplo un costal de naranja proveniente de Ciudad Constitución, 200 kilómetros
al norte de la ciudad de La Paz, que en este mes de una semana a otra pasó de
150 a 250 pesos.
La dirigente
de los restauranteros se quejó de la inequidad de las autoridades en materia de
regulaciones, pues mientras a los establecimientos formales se les exigen 120
medidas sanitarias, los que venden comida en la calle sólo les piden 10.






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