Por José Isidoro Peredo Jaime
Uno de los libros más
fantásticos de la biblia es el génesis, que narra el origen y principio del
universo y la humanidad, sin lugar a dudas resultó en una recopilación del
pensamiento de la época de la mitología de los pueblos de entonces, parte de lo
descrito en el génesis tiene sus orígenes en las civilizaciones babilónicas,
sumeria y egipcia, esta última donde Moisés se educó como parte de la élite
académica de entonces.
Así tenemos que la narración
del gran diluvio no es historia original de los israelitas ni mucho menos de Moisés,
el origen de la historia viene de Sumeria donde el héroe Gilgamesh recibe de
Dios el mensaje y premonición del diluvio que habría de acabar con todo ser
viviente y que él debería de construir un arca para proteger a la creación.
En esos días el concepto del
mundo era sumamente reducido, a tal grado que los primeros mapas del mundo
“civilizado” apenas y comprendían una pequeña porción de tierra ubicada entre
los ríos Éufrates y Tigris, luego entonces las posibles inundaciones, que hoy
se sabe han ocurrido a lo largo del
tiempo, para los antiguos pueblos asentados en la región representaban
verdaderas catástrofes.
Las tierras bajas que
conforman el valle donde alguna vez estuvo la civilización Sumeria, se localizan
justo al norte del Golfo Pérsico
donde algunos de los huracanes que se generan en el océano Indico producen grandes
inundaciones provocadas por la precipitación pluvial y por la entrada de
enormes cantidades de agua marina
arrastrada por la fuerza de los vientos, en el fenómeno conocido como
marea de viento, que puede elevar el nivel del mar arriba de los 10 metros.
Tales fenómenos naturales
ocurridos en esos tiempos, cuando la ciencia como tal aun no existía, sólo se
interpretaban como acciones de los dioses que molestos solían castigar la
insolencia y vida pecaminosa de los hombres, ¿pudo Gilgamesh realmente
comunicase con Dios o fue un hombre inteligente y visionario que pudo
interpretar los tiempos en que tales fenómenos meteorológicos ocurrían?
Ante la limitada educación de
los pueblos, sin referirme a las élites sacerdotales o políticas bien educadas,
pero con conocimientos naturales muy limitados, cualquier cosa que se dijese
venida de los de arriba podría considerarse “la verdad absoluta”.
Lo descrito y escrito por el
héroe sumerio llegó a las aulas egipcias donde Moisés lo asimiló, guardó en su
mente y ya en su vejez lo compuso, modificó y arregló conforme las necesidades
de su pueblo, el cual integrado principalmente por pastores nómadas con un
altísimo nivel de superstición y con unos cuantos líderes religiosos que podían
leer y escribir, comprendió que su tarea era buscar la unificación de los
mismos, para lo cual era necesario darles una identidad propia única y especial, por ello en medio de
los tiempos de dioses y diosas de tantos pueblos alrededor, ser y tener el don de un solo Dios y ser los
elegidos sería la base de una nación.
Moisés tomó entonces esa
historia conjuntamente con la de Adán y Eva, la del día y la noche y muchas
otras para escribir el Génesis, pero ¿sería realmente posible que las cosas
hubieran ocurrido así? No definitivamente no, en ningún caso, pero hablando del
diluvio déjeme explicar estimado lector, la cantidad de agua necesaria para
cubrir todo el planeta, considerando al monte Everest, sería de tres veces la
cantidad actual contenida en los océanos, cantidad que la atmosfera terrestre
no podría contener, no con las dimensiones del planeta, quizás sólo quizás si
este fuera del tamaño de Júpiter o Saturno, si hoy por hoy se vertieran todas
las aguas congeladas, las que están en la atmosfera o en los lagos al mar, el
nivel del mar solamente aumentaría unos 90 metros.
¿Podría un solo océano con
6000 millones de kilómetros cúbicos de agua reducir su nivel a tan sólo 1500 en
40 días? ¿a dónde se iría tal cantidad de agua en tan poco tiempo? ¿habría cambiado
la gravitación terrestre? No, la vida en la Tierra habría desaparecido, sin
posibilidades de recuperarse en 2000 mil años, la salinidad del mar habría pasado
de 33 gramos de sal por litro a sólo 7 gramos por litro, más del 99 % de las
especies marinas habrían sucumbido ante tal catástrofe.
Y qué decir de la famosa arca
de Noé, habría que introducir una pareja
de cada ser viviente, primero no habría cupo suficiente, segundo ¿cómo llevaría
Noé al interior a los osos polares, los canguros, koalas, las tortugas
galápagos, pingüinos y tantos y tantos
millones de especies. ¿Entonces fue universal el diluvio de Gilgamesh? Sí, para
los sumerios en su tiempo y ante el concepto de su universo y nada más; pero de
allí a extrapolar al mundo de los israelitas, egipcios o al mundo de hoy, hay una enorme diferencia.
Moisés escribió el Génesis con
la única finalidad de darle al pueblo una identidad propia y una base para su
unidad y desarrollo, tomando ideas, conceptos y “verdades” de diferentes
culturas, épocas y civilizaciones, sin dar crédito alguno, ya que no era
necesario, nada más.
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